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Del instante, del pliegue y del iPhone en la madurez artística de Mónica Grande Thursday, 15 de September de 2016 | Gabinete de Prensa

 

►      La artista presenta en el Invernadero de los Bonsáis del Real Jardín Botánico su última obra La semilla de la felicidad es el instante realizada con un iPhone 6

 

►      La muestra se puede visitar hasta el 26 de septiembre de 10:00 a 19:30 horas

 


Un proverbio chino nos pone en situación: "la semilla de la felicidad es el instante". Si el bonsái es la expresión mínima del árbol, el instante es la expresión mínima del tiempo, es decir, lo más próximo a la eternidad, que no es sino la ausencia de tiempo. Y esto, ¿tiene relación con  la exposición La semilla de la felicidad es el instante de Mónica Grande? "Creo que sí, pero cada mirada deberá confirmarlo, buscarlo o encontrar otra cosa", explica la artista madrileña para quien su vida, y en sus propias palabras, "es la belleza oculta, la busco en las sombras, llenas de misterio que forman los objetos que me rodean" y que, como en este caso, se muestran en la exposición.

 

La semilla de la felicidad es el instante es una galería de imágenes de objetos usados en el trabajo a los que la autora les otorga una entidad especial. Estos deshechos envejecidos por el uso y la actividad, adquieren un protagonismo que la autora capta con la cámara de un iPhone 6. Su revelado en algodón, la textura y volúmenes de sus retratos hacen  que la fotografía se confunda con la pintura.

 

Una muestra en la que hay toques clásicos, recuerdos o reminiscencias del barroco: esos pliegues (el barroco es el pliegue, dijo alguien) "que envuelven, protegen, salvaguardan, cobijan,... a veces como olas de plástico, como velamen al viento, texturas y sombras, luces y blancos". Y sigue Mónica Grande: "hay momentos en que tenemos que escuchar el latido de nuestro corazón. Dar valor a cada acto de nuestras vidas. Observar y disfrutar del instante. La belleza está, solo hay que saber mirar". 

 

Su trabajo nos remite al trabajo de brocha y pincel, y nos muestra la escalera, el cubo de goma, la polea,  las lonas de plástico, la pintura de las paredes..., todo ello transmitido, configurado por el iPhone. Impresión en papel de algodón cien por cien, con el que las texturas adquieren vida y la foto calidades pictóricas. Textura de objetos usados  en el trabajo, envejecidos por la actividad y el contacto de la mano laboriosa, manchas de pintura blanca, huellas de óxido...

 

Tras diez años de silencio y un año de trabajo, Mónica Grande deja atrás los óleos y las acuarelas para pasar a la fotografía creando su propio lenguaje y observando la sencillez en la cotidianidad.

 

La sencillez a través un iPhone

 

La exposición destila sencillez. Según manifiesta Mónica Grande, con la sencillez se nace, pero hasta llegar a ella hay un largo camino. En las fotos hay sencillez, luz, claridad, pliegues..., y la huella del trabajo, las herramientas sencillas del trabajo. La cumbre de la escalera, el cubo... Y la herramienta que lo capta todo: el iPhone. Imprevisible medio de la pintora que expuso en el pasado óleos y acuarelas.

 

"Lo que vemos podría interpretarse como una metáfora del cambio o de un cambio, del paso de una situación a otra, en la que se intenta salvar todo eso que los pliegues cubren y protegen; salvar de las salpicaduras, de los efectos que toda operación de remodelación y nueva mano de pintura trae consigo, todo eso que los pliegues, como he indicado, esconden y protegen", destaca la artista madrileña.

 

Diez años de silencio y un año de trabajo

 

"Diez años de silencio y un año de trabajo", nos dice también Mónica Grande, lo que, además de suponer un exquisito respeto hacia el público que recibe una obra pensada, meditada y elaborada en todas sus posibilidades expresivas, nos da una lección de humildad y respeto igualmente hacia el propio trabajo. Diez años y uno. Magnífica proporción acorde con su resultado.

 

"Lo que, viniendo a mi pretensión interpretativa anterior, creo, o quiero creer, que algo de cierto puede tener", señala Grande para quien el silencio del artista, "no solo es provechoso para el propio artista, sino que los es para su obra posterior y para su capacidad creativa que suele enriquecerse y profundizarse e inaugura nuevas exploraciones, nuevos mundos y maneras expresivas".

 

Mónica Grande (Madrid, 1972), torbellino de creatividad, de actividad, de trabajo, de laborar en equipo, con años a su espalda de exposiciones colectivas e individuales, de labor profesional como diseñadora de arte, arquitecta de interiores y creativa publicitaria, en plena madurez tras atravesar el silencio, se nos muestra en el Botánico madrileño en varios campos como el de la investigación creadora, el de caminar por sendas propias o el de crear su propio lenguaje con sus propias claves.

 

La exposición La semilla de la felicidad es el instante de Mónica Grande se puede visitar en el Invernadero de los Bonsáis del Botánico hasta el próximo 26 de septiembre, con entrada libre previo abono del acceso al Jardín.

 

 

 

Más información:

 

www.monicagrande.com

 

 

 

Descargar imágenes pinchando sobre ellas


Cartel de la exposición. A la derecha Mónica Grande.

Cartel de la exposición. A la derecha Mónica Grande. Fotografía: Lucía Ybarra

 

 

 

Tres de las obras que se muestran en esta exposición de fotografía pictórica.

Tres de las obras que se muestran en esta exposición de fotografía pictórica.

 

 

Inauguración Exposición ´La semilla de la felicidad es el instante'

El director del Real Jardín Botánico y Mónica Grande presentando la exposición ´La semilla de la felicidad es el instante'. Fotografía: Jesús G. Rodrigo RJB-CSIC.

 

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