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Los protistas del suelo, un mundo por descubrir debajo de nuestros pies Wednesday, 14 de March de 2018 | Gabinete de Prensa

 

►      La revista FEMS Microbiology Reviews acaba de publicar un artículo sobre los protistas del suelo en el que participa el investigador español del RJB-CSIC Enrique Lara.

 

►      Estos seres unicelulares permiten catalogar toda la diversidad presente actual y juegan un importante papel en nuestra vida cotidiana

 

 

El suelo siempre constituyó la última frontera de nuestro conocimiento. Ya a principios del siglo XVI, Leonardo Da Vinci dijo que "sabemos más sobre el movimiento de cuerpos celestes que sobre el suelo bajo los pies". Lejos de ser materia muerta, el suelo está habitado por un enjambre de organismos microscópicos, bacterias, hongos y, los menos conocidos, protistas.

 

Estos últimos son seres diminutos, constituidos por una sola célula, y extremadamente diversos: una pizca de suelo pueden vivir hasta cien mil individuos, representando varias centenas o hasta miles de especies distintas.

 

Son polifacéticos: hacen la fotosíntesis como plantas, o pueden ser depredadores de bacterias y hasta de pequeños animales como los nematodos, diminutos gusanos del suelo. O parásitos. O varias cosas a la vez. La complejidad de sus interacciones entre ellos y con los demás organismos del suelo es inmensa.

 

Ahora, la prestigiosa revista FEMS Microbiology Reviews, que rinde periódicamente cuentas de todos los avances mayores en microbiología, dedica el artículo "Soil protists: a fertile frontier in soil biology research" a los protistas del suelo en el que participa el investigador español Enrique Lara.

 

"Hay materia para escribir media docena de tesis de doctorado sobre los protistas que viven en una maceta de geranios", apunta Enrique Lara, investigador en el Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) de Madrid, uno de los autores principales del artículo y especialista de estos organismos misteriosos. "En efecto, poco se sabe de la vida de estos micro-eucariotas (organismos que poseen un núcleo celular, como las plantas y animales), ya que fueron tradicionalmente descuidados por los científicos a provecho del mundo de las bacterias", añade el científico.

 

Una protección contra enfermedades

 

Hoy en día, los últimos avances tecnológicos en biología molecular permiten catalogar toda la diversidad presente, una etapa clave antes de entender mejor su funcionamiento y sus relaciones con los demás organismos. "Es que los protistas juegan distintos papeles clave que impactan la biosfera entera, y hasta nuestra vida de cada día. Garantizan la fertilidad del suelo, comiendo bacterias y liberando nutrientes para las plantas; y pueden también proteger estas últimas contra enfermedades", señala Lara.

 

En el artículo se indica que las especies presentes pueden ser testigos que nos advierten de trastornos ambientales. Juegan un papel importante en la captación y el almacenamiento de carbono, y contribuyen a regular el clima. Participan activamente en la descontaminación de los suelos. Pero también pueden comportarse como plagas, diezmando hortalizas, árboles frutales, peces en acuiculturas, ganado y causando enfermedades humanas.

 

"En el futuro, se piensa usar protistas seleccionados como ayudantes en la agricultura, mejorando la producción vegetal de forma perfectamente natural y sostenible. Buenos o malos, útiles o dañinos, o quizás todo a la vez, representan una fuente de descubrimientos muy valiosa para los investigadores de las próximas décadas", concluye el investigador español del RJB-CSIC.

 

 

 

"Soil protists: a fertile frontier in soil biology research". FEMS Microbiology Reviews

Stefan Geisen (Department of Terrestrial Ecology, Netherlands Institute of Ecology, Wageningen, The Netherlands), Edward A. D. Mitchell (Laboratory of Soil Biodiversity, University of Neuchâtel, Switzerland), Sina Adl (Department of Soil Sciences, College of Agriculture and Bioresources, University of Saskatchewan, Saskatoon, Canada), Michael Bonkowski (Cluster of Excellence on Plant Sciences, University of Cologne, Institute of Zoology, Terrestrial Ecology, Köln, Germany), Micah Dunthorn (Department of Ecology, University of Kaiserslautern, Germany), Flemming Ekelund (Department of Biology, University of Copenhagen, Denmark), Leonardo D. Fernández (Centro de Investigación en Recursos Naturales y Sustentabilidad Universidad Bernardo O'Higgins, Santiago, Chile), Alexandre Jousset (Department of Ecology and Biodiversity, Utrecht University, The Netherlands), Valentyna Krashevska (University of Göttingen, J.F. Blumenbach Institute of Zoology and Anthropology, Germany), David Singer (Laboratory of Soil Biodiversity, University of Neuchâtel, Switzerland), Frederick W. Spiegel (Department of Biological Sciences, University of Arkansas, USA), Julia Walochnik (Molecular Parasitology, Institute of Tropical Medicine, Medical University, Vienna, Austria) and Enrique Lara (Real Jardín Botánico RJB-CSIC).

 

 

DOI: https://doi.org/10.1093/femsre/fuy006

 

 

 

 

Ameba no identificada rodeada de levaduras, sus principales presas.

 

Ameba no identificada rodeada de levaduras, sus principales presas. Fotografía: Enrique Lara, RJB-CSIC.

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